La estructura modular implica dividir un sistema en componentes o módulos más pequeños e independientes. Cada módulo encapsula funcionalidades específicas y puede desarrollarse, probarse y mantenerse por separado. Este enfoque promueve la reutilización del código, la mantenibilidad y la flexibilidad.
Módulo de hardware (nivel 0): Representa el hardware físico de la computadora.
Módulos intermedios: Cada módulo tiene una función específica y se comunica con el módulo adyacente a través de interfaces bien definidas. Estos incluyen:
- Administrador de procesos: Gestiona la ejecución de programas y la planificación de procesos.
- Administrador de memoria principal: Controla la asignación y liberación de memoria RAM.
- Administrador de almacenamiento secundario: Maneja el acceso a discos y otros dispositivos de almacenamiento.
- Administrador de E/S: Gestiona la comunicación entre la computadora y los dispositivos periféricos.
- Administrador de archivos: Organiza y gestiona archivos y directorios.
- Sistema de protección: Garantiza la seguridad y el acceso controlado a recursos.
- Sistema de comunicaciones o red: Facilita la conexión entre dispositivos y servicios de red
Ventajas
- Los módulos se pueden reutilizar en diferentes partes del sistema o incluso en otros proyectos.
- Los cambios en un módulo tienen menos probabilidades de afectar otras partes del sistema.
- Los módulos se pueden probar de forma independiente, simplificando el proceso de prueba general.
- Se pueden agregar nuevas funciones incorporando nuevos módulos sin afectar los existentes.
- Diferentes equipos pueden trabajar en diferentes módulos simultáneamente.
Desventajas
- Gestionar múltiples módulos puede introducir sobrecarga y complejidad.
- La comunicación entre módulos puede incurrir en penalizaciones de rendimiento.
- Se requiere una planificación cuidadosa para definir las interfaces y dependencias de los módulos.